No he hecho más que empezar a leer el libro y ya me está haciendo pensar y recordar muchas cosas además de haberme dejado una sensación agridulce de esas que se instala en el estómago mientras lees. Éste no es uno de esos libros escritos para impresionar y redactados a partir de cuatro incursiones en el mundo ciber sino una historia real. Vanessa murió poco después de publicar este libro, a los 21 años.

Yo no conocía el libro y me lo ha descubierto y recomendado una persona de gran sensibilidad para la lectura. La sipnosis la he sacado de la web de Agapea porque aún no lo he leído entero pero prometo volver a hablar de él cuando lo haga y también me gustaría conocer vuestra opinión sobre el mismo. Mientras tanto, como adelanto:

Vanessa , estudiante de letras, siente una atracción irresistible hacia Pierre, un hombre maduro que la introduce en el mundo de la dominación. Con una sinceridad rayana en el candor, «Laïka», nombre que adopta después de su iniciación, conduce primero al lector por las sombras de su infancia, marcada por humillantes castigos, antes de introducirle en las primeras prácticas sadomasoquistas. Así, al hilo de las sucesivas pruebas a las que Laïkase somete, el lector alcanza a comprender la plenitud de su goce ya de adulta.

De este modo, Vanesa Duriès nos adentra, con extraordinaria lucidez y serenidad, en el vínculo -imprescindible para participar en ese peligroso juego- que ata a la sumisa a su Amo, un vínculo basado en la confianza y en el absoluto respeto a los límites establecidos de común acuerdo. Con la misma claridad, describe las paradojas de la dominación erótica: por un lado, el sometimiento es la prueba del amor de la sumisa hacia su Amo; por otro, esa absoluta entrega no hace sino subyugar al Amo, quien se convierte a su vez en un fascinado esclavo de su víctima.